El amigo americano… hablando de Trump!!!
Aludí en las conclusiones de mi anterior artículo acerca del derecho de China a reinar a la existencia de una figura a la que he denominado “El amigo americano”, ese “gran” aliado de Occidente.
Pensé que iba a tardar mucho más en abordar el tema, pero es verano, y como dice la sabiduría popular “cuando el diablo está aburrido, con el rabo mata moscas”. Es viernes tarde, pensaba ir al cine o ponerme una película, pero visto el panorama cinematográfico actual… mejor hacer algo más productivo.
¿Y por qué he añadido la coletilla “Hablemos de Trump”? ¡Sencillo, … y no tan sencillo!
Como pueden comprobar si observan la cabecera de la página principal de este blog, esta está dividida en tres secciones: “El Arma”, “El Hombre” y “El Momento”. Todos mis artículos encajan en una de esas temáticas. Como “Hombre” quizá algunos de ustedes pensaran o podrán discutirme que Donald Trump aún no se haya ganado su puesto en el mundo de los grandes personajes de la historia bélica mundial – luego expondré mi opinión -, pero no me negarán que encaja perfectamente en la sección del “Momento”, ¿verdad?
Su giro en la política respecto a la anterior administración del “Demócrata” de Joe Biden ha sido brutal – observen que he entrecomillado la palabra “demócrata”, también lo aclararé más adelante -.
Pasen y lean. Vayamos por partes.
El amigo americano.
Después de la primera y segunda guerras mundiales Estados Unidos, como una de las potencias ganadoras del conflicto, se autoerigió en la protectora de facto de los intereses del mundo occidental/civilizado, ¿verdad? Su supremacía militar, únicamente cuestionada hasta hace poco por la entonces Unión Soviética – ahora Rusia -, le sirvió para blanquear la nefasta política imperialista de la que ha hecho gala lo largo de toda su historia.
– ¿Acaso no están al tanto de ello?
Podría realizar una laaaarga y pesada enumeración de las múltiples ocasiones en que el «amigo americano» ha manipulado, mentido, tergiversado y retorcido la política internacional para lograr sus objetivos estratégicos – o como diría cierto político patrio «cambiado de opinión» -. Si, … presiones de diverso tipo, múltiples episodios de injerencias en la política internacional, golpes de estado encubiertos, etc, etc, etc.
Pero para no saturar vuestras mentes, voy a limitarme a tratar aquellas intervenciones en relación a nosotros, a nuestro país, … a los herederos del inmenso legado del antiguo Imperio Español. Como muestra un botón, ¿acaso olvidan como actuó nuestro apreciado «amigo» para romper la unidad «de y con» hispanoamérica? ¿Recuerdan además la posterior salvaje carnicería/conquista del oeste a costa de los antiguos dominios españoles en los territorios arrebatados a México? ¿Y qué decir de la “boladura/atentado” del Maine?, o ¿los últimos de Filipinas, el bloqueo a Cuba y Bahía de Cochinos?
– ¡Que tenga que venirles un simple aficionado a la geopolítica como yo a recordárselo! … ¡Tiene narices!
Conste en primer lugar que, como atestigua la historia, el actual Estados Unidos debe una parte su esencial de su existencia a nuestra ayuda durante su Guerra de Independencia, por lo hasta cierto punto que está o debería estar en deuda con nosotros. En cambio, fieles a la más pura tradición anglosajona por la que siempre se han presumido – vanagloriado diría – de grandes y hábiles negociadores, de gran altruismo y corrección política, y de principios morales, en múltiples ocasiones han acabado violando de la manera más rastrera posible los acuerdos políticos establecidos, dejando su catadura moral a la altura del betún.
Durante la “conquista del oeste” prometieron, juraron, perjuraron y firmaron acuerdos con las tribus indias – muchas hablaban español – que habitaban desde generaciones el territorio. Estos, acostumbrados a la coherencia y respeto a los pactos firmados/establecidos con el antiguo imperio español que “administraba” esas tierras, confiaron en sus palabras. Luego, … vinieron las campañas de exterminio, ¡las reservas!, el General Custer… ¡Little Big Horn! En fin, la debacle del pueblo indio.
Durante el desastre del 98, intentaron comprar cuba por 300 millones de dólares a Sagasta, lo que además incluía en secreto un soborno de un millón de dólares a cada ministro del gobierno si aceptaban – 30 millones de euros por cabeza a fecha de hoy -. Existe la clara sospecha de que a pesar de que, aun no habiendo sido formalmente aceptado por ser política y públicamente injustificable, bajo cuerda y en la sombra fue esa coima la que realmente precipitó la caída de nuestras antiguas posesiones coloniales – hay que reconocer que ayudó la inherente corrupción de la entonces clase política española, cuestión que venimos padeciendo incluso hasta el día de hoy -.
No quiero dejar de insistir en la técnica del “divide y vencerás” que usaron – y usan – para disgregar, separar y enquistar el odio a los españoles en los antiguos países de habla hispana, con el único objeto de tomar el control para ellos mismos. ¿Recuerdan aquello de “América para los americanos” de la doctrina Monroe? Tampoco olviden como alientan la “Leyenda negra” en los medios de comunicación, … el español, el hispano siempre es el “malo de la película”.
En fin, … lo llevan haciendo casi desde su nacimiento,… lo hacen con nosotros y lo hacen con el resto del mundo. Falsos adalides de la libertad, la corrección y «amigos de todos»,… puro altruismo,… pura manipulación, pura fachada y, sin escrúpulos, puro maquillaje orwelliano de la realidad. Pero avancemos con el artículo.
Trump.
Toca ahora aclarar el punto que mencioné en la introducción de este artículo acerca de si nuestro celebérrimo Mr. Donald Trump se ha ganado su puesto en el mundo de los grandes personajes de la historia bélica mundial.
Sin duda personaje complejo, empresario implacable y político directo. … Se pueden contar muchas cosas acerca del Sr. Trump, pero voy a centrarme en tres de los aspectos de mayor relevancia actual: Ucrania, Irán y la bomba atómica, y su mediación en los conflictos internacionales.
Respecto a Ucrania, nuestro «estimado amigo» Trump se ha presentado como mediador clave en el conflicto de Ucrania, convencido de que las negociaciones – y no la confrontación militar- son el camino para la paz. Sin embargo, sus métodos han sido polémicos: desde enfrentamientos con Zelensky, la exclusión en las negociaciones de partes/actores fundamentales -como la propia Ucrania-, hasta propuestas informalmente alineadas con las posiciones rusas. Mientras algunos líderes europeos respaldan su iniciativa por pragmatismo, otros advierten que podría erosionar la soberanía ucraniana y fragmentar la solidaridad occidental. Ah, ¡Que nadie olvide los acuerdos firmados para hacerse con el control de las tierras raras! – “América First”-.
Respecto a Irán y el arma nuclear, Trump combinó presión económica, diplomacia condicionada y acción militar preventiva para evitar que accediese al arma nuclear. El bombardeo a instancias de sus intereses geoestratégicos e Israel de instalaciones clave en junio de 2025 marcó un punto de inflexión, mostrando que su administración está dispuesta a actuar unilateralmente para neutralizar lo que considera una amenaza existencial – y de camino hacer patente el poderío de sus aeronaves furtivas y su dominio tecnológico y militar – lo cual a buen seguro le va a reportar pingues beneficios -.
Por último, Donald Trump se ha autopromocionado como “mediador global”. Actúa con audacia y rapidez, buscando logros visibles en zonas de conflicto. Su estrategia se centra en las negociaciones directas, sin embargo, su impaciencia, la falta de inclusión ciertos de actores – una vez más -, depender de su estilo personalista, junto con el carácter fragmentario de muchos logros, cuestiona la durabilidad y justicia de sus acuerdos. En varios casos, como en el Cáucaso, los efectos a largo plazo aún están por verse, y en otros – como Venezuela, India-Pakistán o África Central – el avance real es limitado. Al final, su rol de mediador refleja más una visión política simbólica que una diplomacia profunda y equitativa – ¡pero, donde otros han fracasado, los resultados están ahí! -.
Creo pues, que todo ello justifica considerarlo como figura relevante y mediador en busca de la paz en los conflictos políticos/bélicos actuales – confío en no tener que desdecirme en un futuro, ¡aunque si tengo que hacerlo lo haré! -, algunos dicen incluso que busca el Premio Nobel.
¡No es buena idea apostar nada a la política ni a los políticos , estos cambian tanto de dirección como un “pollo sin cabeza”!
Iba a obviar tratar su papel en la cuestión Europa/NATO, pero “el cuerpo me lo pide”, sería una omisión imperdonable. Nuestro “querido amigo” ha trastocado el equilibrio militar transatlántico mediante su insistente presión para que Europa asuma mayor responsabilidad en su defensa. Su reclamo de aumentos masivos en el gasto militar, la amenaza de retirada de tropas y el cuestionamiento del artículo 5 del tratado que garantiza la defensa mutua, han generado alarma, al mismo tiempo que ha instado a un proceso de empoderamiento estratégico europeo. Aunque esto ha incrementado la tensión con Washington, también ha forzado a la OTAN y a la Unión Europea a replantear su seguridad y sus capacidades soberanas. El legado de Trump, en este campo, está siendo y será recordado por provocar una activa reconstrucción de la defensa europea.
Conclusiones.
Quizá por el tono y las referencias de mi discurso hayan pensado que no siento ninguna simpatía hacia el país del Águila Calva, ¿verdad?
He discutido con mis colegas y he tenido que defender con vehemencia mi opinión, pero tengo claro… clarísimo … que envidio a esa poderosa nación «amiga» y profundamente a su actual líder. Preocuparse por los intereses de su país, tratar de hacerlo crecer, es algo que les honra – como a cualquier otro país/lider que lo haga -. Se puede fácilmente comprobar que a lo largo de su historia los grandes estatistas americanos han urdido tramas de, en ocasiones, dudosa moralidad y legalidad para conseguir sus objetivos. Su audacia y su autoridad tanto en el mar, como en el cielo y por por tierra se ha impuesto frente muchos a costa de los intereses ajenos y, aunque puede que se equivoquen en los métodos y/o que estos sean reprobables, su voluntad de liderar el mundo ha sido incuestionable.
Estoy sinceramente encantado con lo que Trump está haciendo por su nación – y que conste que nos está jodiendo vivos -. El giro radical respecto a su anterior administración – «Demócrata» de boquilla, pero intolerante, censora de la disidencia, impositora ideológica y restrictora de derechos como ninguna otra – ha sido radical. El resto del mundo les está importando lo justo… con su «América First» o su «MAGA» ha dejado claro que su Norteamérica está despertando . Veremos qué sucede con el camino que han emprendido cuando sus actuales líderes dejen el poder.
Nosotros, los españoles, tuvimos nuestro momento en la historia, nuestra época de gloria. Grandes reyes con visión de estado, grandes políticos y grande generales, … pero ahora, … somos una sombra de lo que fuimos. Nuestro rey, ¿Manda? – soy monárquico convencido pero, aunque entiendo que por su cargo nuestro actual monarca esté sujeto a ciertas limitación institucionales, está empezando a preocuparme seriamente su aparente inacción ante ciertas circunstancias que acontecen «a y en» nuestro preciado país. La propia Constitución a la que tanto alude lo faculta para actuar (Art. 56) -. Nuestros líderes políticos, ¿se preocupan de hacer crecer nuestro país o más bien de enriquecerse y mantenerse en el poder a costa de expoliar a los ciudadanos que supuestamente gobiernan? ¡Qué vergüenza! ¡Qué ridículo más espantoso! ¿No hay ningún líder que no tenga algún trapo sucio que esconder?
Si algo envidio de Donald Trump, es que es un político directo… lo que promete, lo cumple y es «amigo» de sus amigos. En su campaña electoral sus objetivos fueron claros y, ya una vez en el poder, los está persiguiendo. No le está resultando un camino fácil – lo han intentado ferozmente desacreditar de todas las maneras posibles… ¡putero, misógino, radical, racista! -, pero el respaldo a sus políticas y los resultados están ahí. Ha venido para hacer América grande de nuevo… y lo está logrando.
¿Tomarán ejemplo los líderes europeos o permitirán que el estado del bienestar de Occidente se vaya deteriorando como ya de hecho lo estamos comprobando en todas las naciones que han abrazado el wokismo y la Agenda 2030? Dejo ahí la pregunta.
En fín, … un saludo y hasta el próximo artículo, Damas y Caballeros!!!
P.d.: ¿Tela, verdad? … ¡No he dejado títere con cabeza! Pero al menos me he despachado a gusto y seguro que les habré hecho reflexionar. Por último, déjenme su opinión con un mensaje pulsando sobre el título de este artículo y luego bajando hasta la sección de comentarios.
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