El amigo americano… hablando de Trump!!!
Aludí en las conclusiones de mi anterior artículo acerca del derecho de China a reinar a la existencia de una figura a la que he denominado “El amigo americano”, ese “gran” aliado de Occidente.
Pensé que iba a tardar mucho más en abordar el tema, pero es verano, y como dice la sabiduría popular “cuando el diablo está aburrido, con el rabo mata moscas”. Es viernes tarde, pensaba ir al cine o ponerme una película, pero visto el panorama cinematográfico actual… mejor hacer algo más productivo.
¿Y por qué he añadido la coletilla “Hablemos de Trump”? ¡Sencillo, … y no tan sencillo!
Como pueden comprobar si observan la cabecera de la página principal de este blog, esta está dividida en tres secciones: “El Arma”, “El Hombre” y “El Momento”. Todos mis artículos encajan en una de esas temáticas. Como “Hombre” quizá algunos de ustedes pensaran o podrán discutirme que Donald Trump aún no se haya ganado su puesto en el mundo de los grandes personajes de la historia bélica mundial – luego expondré mi opinión -, pero no me negarán que encaja perfectamente en la sección del “Momento”, ¿verdad?
Su giro en la política respecto a la anterior administración del “Demócrata” de Joe Biden ha sido brutal – observen que he entrecomillado la palabra “demócrata”, también lo aclararé más adelante -.
Pasen y lean. Vayamos por partes.
El amigo americano.
Después de la primera y segunda guerras mundiales Estados Unidos, como una de las potencias ganadoras del conflicto, se autoerigió en la protectora de facto de los intereses del mundo occidental/civilizado, ¿verdad? Su supremacía militar, únicamente cuestionada hasta hace poco por la entonces Unión Soviética – ahora Rusia -, le sirvió para blanquear la nefasta política imperialista de la que ha hecho gala lo largo de toda su historia.
– ¿Acaso no están al tanto de ello?
Podría realizar una laaaarga y pesada enumeración de las múltiples ocasiones en que el «amigo americano» ha manipulado, mentido, tergiversado y retorcido la política internacional para lograr sus objetivos estratégicos – o como diría cierto político patrio «cambiado de opinión» -. Si, … presiones de diverso tipo, múltiples episodios de injerencias en la política internacional, golpes de estado encubiertos, etc, etc, etc.
Pero para no saturar vuestras mentes, voy a limitarme a tratar aquellas intervenciones en relación a nosotros, a nuestro país, … a los herederos del inmenso legado del antiguo Imperio Español. Como muestra un botón, ¿acaso olvidan como actuó nuestro apreciado «amigo» para romper la unidad «de y con» hispanoamérica? ¿Recuerdan además la posterior salvaje carnicería/conquista del oeste a costa de los antiguos dominios españoles en los territorios arrebatados a México? ¿Y qué decir de la “boladura/atentado” del Maine?, o ¿los últimos de Filipinas, el bloqueo a Cuba y Bahía de Cochinos?
– ¡Que tenga que venirles un simple aficionado a la geopolítica como yo a recordárselo! … ¡Tiene narices!
Conste en primer lugar que, como atestigua la historia, el actual Estados Unidos debe una parte su esencial de su existencia a nuestra ayuda durante su Guerra de Independencia, por lo hasta cierto punto que está o debería estar en deuda con nosotros. En cambio, fieles a la más pura tradición anglosajona por la que siempre se han presumido – vanagloriado diría – de grandes y hábiles negociadores, de gran altruismo y corrección política, y de principios morales, en múltiples ocasiones han acabado violando de la manera más rastrera posible los acuerdos políticos establecidos, dejando su catadura moral a la altura del betún.
Durante la “conquista del oeste” prometieron, juraron, perjuraron y firmaron acuerdos con las tribus indias – muchas hablaban español – que habitaban desde generaciones el territorio. Estos, acostumbrados a la coherencia y respeto a los pactos firmados/establecidos con el antiguo imperio español que “administraba” esas tierras, confiaron en sus palabras. Luego, … vinieron las campañas de exterminio, ¡las reservas!, el General Custer… ¡Little Big Horn! En fin, la debacle del pueblo indio.
Durante el desastre del 98, intentaron comprar cuba por 300 millones de dólares a Sagasta, lo que además incluía en secreto un soborno de un millón de dólares a cada ministro del gobierno si aceptaban – 30 millones de euros por cabeza a fecha de hoy -. Existe la clara sospecha de que a pesar de que, aun no habiendo sido formalmente aceptado por ser política y públicamente injustificable, bajo cuerda y en la sombra fue esa coima la que realmente precipitó la caída de nuestras antiguas posesiones coloniales – hay que reconocer que ayudó la inherente corrupción de la entonces clase política española, cuestión que venimos padeciendo incluso hasta el día de hoy -.
No quiero dejar de insistir en la técnica del “divide y vencerás” que usaron – y usan – para disgregar, separar y enquistar el odio a los españoles en los antiguos países de habla hispana, con el único objeto de tomar el control para ellos mismos. ¿Recuerdan aquello de “América para los americanos” de la doctrina Monroe? Tampoco olviden como alientan la “Leyenda negra” en los medios de comunicación, … el español, el hispano siempre es el “malo de la película”.
En fin, … lo llevan haciendo casi desde su nacimiento,… lo hacen con nosotros y lo hacen con el resto del mundo. Falsos adalides de la libertad, la corrección y «amigos de todos»,… puro altruismo,… pura manipulación, pura fachada y, sin escrúpulos, puro maquillaje orwelliano de la realidad. Pero avancemos con el artículo.
Trump.
Toca ahora aclarar el punto que mencioné en la introducción de este artículo acerca de si nuestro celebérrimo Mr. Donald Trump se ha ganado su puesto en el mundo de los grandes personajes de la historia bélica mundial.
Sin duda personaje complejo, empresario implacable y político directo. … Se pueden contar muchas cosas acerca del Sr. Trump, pero voy a centrarme en tres de los aspectos de mayor relevancia actual: Ucrania, Irán y la bomba atómica, y su mediación en los conflictos internacionales.
Respecto a Ucrania, nuestro «estimado amigo» Trump se ha presentado como mediador clave en el conflicto de Ucrania, convencido de que las negociaciones – y no la confrontación militar- son el camino para la paz. Sin embargo, sus métodos han sido polémicos: desde enfrentamientos con Zelensky, la exclusión en las negociaciones de partes/actores fundamentales -como la propia Ucrania-, hasta propuestas informalmente alineadas con las posiciones rusas. Mientras algunos líderes europeos respaldan su iniciativa por pragmatismo, otros advierten que podría erosionar la soberanía ucraniana y fragmentar la solidaridad occidental. Ah, ¡Que nadie olvide los acuerdos firmados para hacerse con el control de las tierras raras! – “América First”-.
Respecto a Irán y el arma nuclear, Trump combinó presión económica, diplomacia condicionada y acción militar preventiva para evitar que accediese al arma nuclear. El bombardeo a instancias de sus intereses geoestratégicos e Israel de instalaciones clave en junio de 2025 marcó un punto de inflexión, mostrando que su administración está dispuesta a actuar unilateralmente para neutralizar lo que considera una amenaza existencial – y de camino hacer patente el poderío de sus aeronaves furtivas y su dominio tecnológico y militar – lo cual a buen seguro le va a reportar pingues beneficios -.
Por último, Donald Trump se ha autopromocionado como “mediador global”. Actúa con audacia y rapidez, buscando logros visibles en zonas de conflicto. Su estrategia se centra en las negociaciones directas, sin embargo, su impaciencia, la falta de inclusión ciertos de actores – una vez más -, depender de su estilo personalista, junto con el carácter fragmentario de muchos logros, cuestiona la durabilidad y justicia de sus acuerdos. En varios casos, como en el Cáucaso, los efectos a largo plazo aún están por verse, y en otros – como Venezuela, India-Pakistán o África Central – el avance real es limitado. Al final, su rol de mediador refleja más una visión política simbólica que una diplomacia profunda y equitativa – ¡pero, donde otros han fracasado, los resultados están ahí! -.
Creo pues, que todo ello justifica considerarlo como figura relevante y mediador en busca de la paz en los conflictos políticos/bélicos actuales – confío en no tener que desdecirme en un futuro, ¡aunque si tengo que hacerlo lo haré! -, algunos dicen incluso que busca el Premio Nobel.
¡No es buena idea apostar nada a la política ni a los políticos , estos cambian tanto de dirección como un “pollo sin cabeza”!
Iba a obviar tratar su papel en la cuestión Europa/NATO, pero “el cuerpo me lo pide”, sería una omisión imperdonable. Nuestro “querido amigo” ha trastocado el equilibrio militar transatlántico mediante su insistente presión para que Europa asuma mayor responsabilidad en su defensa. Su reclamo de aumentos masivos en el gasto militar, la amenaza de retirada de tropas y el cuestionamiento del artículo 5 del tratado que garantiza la defensa mutua, han generado alarma, al mismo tiempo que ha instado a un proceso de empoderamiento estratégico europeo. Aunque esto ha incrementado la tensión con Washington, también ha forzado a la OTAN y a la Unión Europea a replantear su seguridad y sus capacidades soberanas. El legado de Trump, en este campo, está siendo y será recordado por provocar una activa reconstrucción de la defensa europea.
Conclusiones.
Quizá por el tono y las referencias de mi discurso hayan pensado que no siento ninguna simpatía hacia el país del Águila Calva, ¿verdad?
He discutido con mis colegas y he tenido que defender con vehemencia mi opinión, pero tengo claro… clarísimo … que envidio a esa poderosa nación «amiga» y profundamente a su actual líder. Preocuparse por los intereses de su país, tratar de hacerlo crecer, es algo que les honra – como a cualquier otro país/lider que lo haga -. Se puede fácilmente comprobar que a lo largo de su historia los grandes estatistas americanos han urdido tramas de, en ocasiones, dudosa moralidad y legalidad para conseguir sus objetivos. Su audacia y su autoridad tanto en el mar, como en el cielo y por por tierra se ha impuesto frente muchos a costa de los intereses ajenos y, aunque puede que se equivoquen en los métodos y/o que estos sean reprobables, su voluntad de liderar el mundo ha sido incuestionable.
Estoy sinceramente encantado con lo que Trump está haciendo por su nación – y que conste que nos está jodiendo vivos -. El giro radical respecto a su anterior administración – «Demócrata» de boquilla, pero intolerante, censora de la disidencia, impositora ideológica y restrictora de derechos como ninguna otra – ha sido radical. El resto del mundo les está importando lo justo… con su «América First» o su «MAGA» ha dejado claro que su Norteamérica está despertando . Veremos qué sucede con el camino que han emprendido cuando sus actuales líderes dejen el poder.
Nosotros, los españoles, tuvimos nuestro momento en la historia, nuestra época de gloria. Grandes reyes con visión de estado, grandes políticos y grande generales, … pero ahora, … somos una sombra de lo que fuimos. Nuestro rey, ¿Manda? – soy monárquico convencido pero, aunque entiendo que por su cargo nuestro actual monarca esté sujeto a ciertas limitación institucionales, está empezando a preocuparme seriamente su aparente inacción ante ciertas circunstancias que acontecen «a y en» nuestro preciado país. La propia Constitución a la que tanto alude lo faculta para actuar (Art. 56) -. Nuestros líderes políticos, ¿se preocupan de hacer crecer nuestro país o más bien de enriquecerse y mantenerse en el poder a costa de expoliar a los ciudadanos que supuestamente gobiernan? ¡Qué vergüenza! ¡Qué ridículo más espantoso! ¿No hay ningún líder que no tenga algún trapo sucio que esconder?
Si algo envidio de Donald Trump, es que es un político directo… lo que promete, lo cumple y es «amigo» de sus amigos. En su campaña electoral sus objetivos fueron claros y, ya una vez en el poder, los está persiguiendo. No le está resultando un camino fácil – lo han intentado ferozmente desacreditar de todas las maneras posibles… ¡putero, misógino, radical, racista! -, pero el respaldo a sus políticas y los resultados están ahí. Ha venido para hacer América grande de nuevo… y lo está logrando.
¿Tomarán ejemplo los líderes europeos o permitirán que el estado del bienestar de Occidente se vaya deteriorando como ya de hecho lo estamos comprobando en todas las naciones que han abrazado el wokismo y la Agenda 2030? Dejo ahí la pregunta.
En fín, … un saludo y hasta el próximo artículo, Damas y Caballeros!!!
P.d.: ¿Tela, verdad? … ¡No he dejado títere con cabeza! Pero al menos me he despachado a gusto y seguro que les habré hecho reflexionar. Por último, déjenme su opinión con un mensaje pulsando sobre el título de este artículo y luego bajando hasta la sección de comentarios.
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Geoestragia: ¿El derecho de China a reinar?
Buenos días/tardes\noches, queridos lectores. Un placer verlos de nuevo por aquí!!!
¿Qué? … Les ha llamado la atención el título del artículo de hoy, ¿verdad?
Agradezco sinceramente esa curiosidad que les ha hecho acercarse a la lectura de la reflexión que les propongo para hoy. En estos tiempos, de manera cada vez de más patente, se hace evidente que este es para todos un recurso cada vez más escaso. Así que para ahorrarles el esfuerzo a los más impacientes, les resumo el artículo mediante la siguiente sentencia:
¿Sorprendidos verdad?… ¡Tiene trampa! Antes de llevarse las manos a la cabeza y/o ponerme a caer de un guindo esperen a que lo matice y les desvele el misterio que escondo detrás de esta opinión tan “sui generis” … ¡Porque hay peros!, y muy serios. Usen ese momento de relax tan escaso últimamente y acepten mi recomendación. ¡Lean la argumentación de mi sentencia! Al menos pasarán un rato agradable sumergidos en un texto interesante en lugar de dedicarse a cualquier otra gilipollez!!!
Historia, del imperio al desafío global.
China para nada es un nuevo actor en el tablero geoestratégico mundial. Durante siglos, fue el centro de poder económico, tecnológico y cultural de Asia. Sin embargo, las Guerras del Opio y la era colonial marcaron el declive de su poder frente a las potencias occidentales dominantes, en gran medida apoyadas por su supremacía tecnológica en el ámbito Militar. Tras la fundación de la República Popular China en 1949, el país adoptó un enfoque nacionalista, centralizado, inquisitorio, comunista y controlador, buscando primero eliminar la disensión interna, luego consolidar el régimen políticamente y por último proyectarse hacia el exterior.
Desde los años 80, con la apertura económica bajo Deng Xiaoping, China comenzó una lenta pero firme inserción en el sistema global liderado por Occidente, no como súbdita, sino como competidora silenciosa. Su estrategia nunca fue la confrontación directa, sino el reposicionamiento progresivo.
Movimientos, de la disuasión al expansionismo.
Militarmente, China ha priorizado la disuasión y la negación de acceso (A2/AD), reforzando su poder naval en el Mar del Sur de China, construyendo bases en atolones y disputando rutas comerciales clave. El Ejército Popular de Liberación (EPL) ha sido modernizado con foco en guerra cibernética, misiles hipersónicos, inteligencia artificial, aviación furtiva y capacidades antisatélite, lo que ha hecho sonar alarmas en los centros estratégicos de Washington, Londres y Bruselas. Para nada le ha hecho ascos al uso de los métodos más inconfesables para lograrlo… sus canales de espionaje político/militar y el casi total desprecio al concepto de “propiedad industrial” son de sobra conocidos.
¿Qué? ¿Acaso creen que en este punto me estoy contradiciendo respecto a mi «sentencia inicial»?
¡En absoluto, Damas y Caballeros! ¿Qué país occidental no ha usado esos mismos mecanismos de manera más o menos subterfúgica? Si, lo disfrazan de lucha empresarial, de innovaciones tecnológicas, de proyectos de investigación de alto interés para la seguridad nacional, … pero detrás de toda esa fachada de altruismo y coherencia se esconden los más oscuros intereses.
Así pues, nada que objetar a que China emplee los “despreciables” métodos que crea oportuno.
Ejemplo de ello es su notable maniobra geopolítica denominada “El proyecto de la Franja y la Ruta (BRI)”, que no es solo un proyecto de infraestructuras, sino además una red de influencia y dependencia global que incluye puertos estratégicos, corredores energéticos y pactos de deuda a largo plazo. Nada de lo que occidente no disponga ya.
El comercio como arma, seducción y dependencia.
China entendió que en el siglo XXI la guerra no se gana solo con tanques o aviones de combate, sino también con exportaciones, cadenas de suministro y créditos blandos. Controla gran parte de los minerales estratégicos del mundo, esenciales para la tecnología moderna, y es el principal socio comercial de más de 120 países.
Su arma ha sido la interdependencia. Casi sin hacer ruido y sin disparar una bala, Beijing convirtió a Europa, África y América Latina en receptores de capital e infraestructura chinos. Se ha convertido en la “fábrica” del mundo, pero también pagó un precio: La dependencia de mercados como el estadounidense y europeo, a la que envía su excesiva capacidad de producción – sobreproducción, lo llamaría yo -, dejó su economía expuesta a sanciones, bloqueos tecnológicos y crisis de confianza como las vividas durante la guerra comercial con Trump y las tensiones en torno a Taiwán y Hong Kong.
Los bajos precios de su mano de obra – cada vez menos bajos – y su incontestable habilidad para optimizar y reducir costos en la fabricación de mercaderías, insumos y herramientas industriales, los ha situado en una posición privilegiada que va a ser muy complicado arrebatarle.
¿Derecho a reinar? ¿Ha perdido China la guerra?
Las respuestas cortas: Si y aún no.
¿Cómo no va a tener derecho a actuar bajo su propio criterio? ¿Pero cómo no va a tener derecho a actuar con “libertad” – si es que existe ese concepto – buscando crecer como país? Tiene la ambición, tiene la tecnología, tiene la industria, tiene la mano de obra y tiene la voluntad de brillar – a costa de quien sea -. Lo que es evidente es que ha entrado en una cierta fase de contención. Occidente, tras décadas de permisividad y ceguera interesada, parece que por fin está reaccionando y tratando de parar sus ambiciones expansionistas.
Hablando ya en general y no ya tan solo pensando en China, los que me conocen saben que ya desde hace años – desde el siglo pasado – venía advirtiendo que la “deslocalización” de empresas a la larga acabaría perjudicando a aquellos países/organizaciones que solo piensan en términos de enriquecimiento y de los mal llamados “beneficios empresariales”.
Estados Unidos ha fortalecido alianzas como AUKUS y Quad. Europa comienza a hablar de «des-risking» en lugar de «decoupling«. Se restringe el acceso chino a tecnologías clave como semiconductores avanzados. Se reconfiguran cadenas de suministro globales para reducir la exposición al gigante asiático. A esto se suma una desaceleración económica interna en China, el envejecimiento poblacional, y una creciente desconfianza internacional hacia el modelo político de Xi Jinping. Todo ello indica que, aunque China no ha perdido una guerra abierta, ha entrado en una guerra prolongada en múltiples frentes: comercial, tecnológico, narrativo y militar.
Hay una frase que me gusta recordar…
China quiere la paz, pero su “paz” … ¡Imponer su paz! Son evidentes sus progresos en el ámbito militar. Sus espectaculares desarrollos en aviación furtiva, en tecnología submarina, en su creciente flota de navíos de guerra y la construcción de portaaviones no hacen más que poner de manifiesto dicha voluntad.
¿Legítimo? Totalmente. ¿Amenazante? Sin duda. ¿Contrarrestable? Si de momento. Si no se hace algo al respecto occidente sucumbirá. Son especialistas en socavar la integridad moral y política de occidente mediante sobornos y/o chantajes. Y cuando algo se les opone buscan la manera de eliminar los obstáculos. ¿Como prueba de ello? La reciente detención por el FBI de una estudiante china que había “recibido” ilegalmente hongos y parásitos intestinales dirigidos/susceptibles de infectar/atacar a intereses norteamericanos.
En fin… guerra sucia encubierta… ¡Nada que las cloacas de occidente no usen también!
El tablero está en movimiento.
China no ha sido derrotada en esta guerra incruenta, pero su ventana de oportunidad estratégica se está cerrando. Su ascenso coincidió con una etapa de descoordinación occidental. Hoy, el bloque liberal-democrático trata de reaccionar, pero claros intereses político-empresariales están demasiado infiltrados en los órganos internos de decisión. Siendo optimistas, … aunque con fricciones internas, occidente, avanza hacia una contención coordinada del poder chino.
La gran pregunta no es si China ha perdido, sino si puede adaptarse sin renunciar a su ambición hegemónica. Porque el mundo no volverá a ser unipolar. Pero tampoco será un mundo en el que pueda imponer sus reglas sin resistencia.
La guerra no es total aún. Pero la batalla por el siglo XXI ya ha comenzado. Y se libra cada día en puertos, redes, chips, tratados y algoritmos.
Leyendo mi propio texto puedo parecer guardar ciertas simpatías hacia la “chinificación” del mundo, pero NO es así. Ciertamente China ha pasado del comunismo más despiadado a un poderoso CAPITALISMO a la oriental. Están disfrutando de un crecimiento espectacular y presumiendo de ello allí donde hacen acto de presencia. En el contexto mundial no hay constancia de una remontada tan deslumbrante. Infraestructuras increíbles, ciudades ultramodernas … ¿Brillos y lentejuelas pero a costa de qué? … A costa de la libertad, un tipo de libertad en el que el individuo no es nadie. Una libertad en el que el “crédito social” está estrictamente controlado por las férreas normas dictadas por el partido. Una libertad en la que cualquier ansia de disensión es ahogada sin miramientos so pretexto del bien común.
Y eso, Damas y Caballeros… NO ME GUSTA NADA!!!
Y eso, señores, … es algo que occidente está copiando… ¡Me gusta aún menos, e imagino que a ustedes tampoco! ¿verdad?
El efecto Xi JingPing, las prisas.
No sé si compartirán la opinión que les voy a plantear ahora… Reiterando en mi idea y como se dice por estos lares, a la “chita callando” China se ha estado convirtiendo lenta pero inexorablemente en la «fábrica» de todo, acaparando gran parte la capacidad productiva y de innovación del mundo. Imbatible en precios y eficiencia, y occidente… jugando a su juego, riéndole las gracias. Pero… – y aquí viene mi reflexión particular – la llegada de Xi JinPing lo ha acelerado todo equivocadamente dando dar al traste con ese sigiloso camino cuya meta estaban a punto de alcanzar.
¡No se qué prisas le han entrado al dirigente oriental! Ha descubierto sus cartas y mostrado claramente sus ambiciones de dominación de la economía mundial buscando convertir a su país en la potencia predominante, buscando sustituir a Estados Unidos en el liderazgo del mundo.
Me explico.
China ya tenía casi todo el dominio de la industria manufacturera del planeta, casi todo el control de las famosas “tierras raras” … y si hubiese seguido así, dejando que los demás se confiasen, calladamente y sin hacerse notar – como en la analogía de la “rana en la olla de agua” – en pocos años más y apoyándose en esa paciencia oriental que les caracteriza, hubiesen acabado dominándolo todo. Y una vez alcanzado el control absoluto… habrían tenido el mundo a sus pies.
Pero desde la llegada del mencionado gobernante… todo se ha acelerado… tanto que ha levantado las sospechas, el velo ha caído y occidente… ha despertado.
Craso error del país oriental, las prisas no son buenas compañeras de ningún viaje.
Aunque puede que me equivoque, creo que sé lo que ha pasado… Como a otras grandes figuras, le ha podido la ambición y las ganas de dejar huella perenne en la historia. Grandes gobernantes, emperadores y conquistadores han caído precisamente por ello… Una pena, una auténtica pena… Taiwán, su preciado tesoro, esa joya tan ansiada y que creo que ha sido el motivo que lo ha precipitado todo, habría caído por su propio peso. Ahora… ¿Quién sabe? No es exactamente un dictador, pero sin duda un gran gobernante. Tras el paso por el poder de muchos lideres famosos, al fallecer estos… sus legados se han tambaleado y finalmente sus imperios han caído. ¿Le ocurrirá lo mismo a China con él?
Pero hay algo que aún me solivianta más respecto a la posible hegemonía China: El uso de Las Armas.
Como ya mencioné en mi artículo de Ucrania en la sección “El gambito Barroso”, puedo aceptar cualquier tipo de ardid y/o manipulación por más rastrera que parezca para alcanzar el poder. Podría considerarlo hasta legítimo, a fin de cuentas uno siempre se deja convencer de lo que quiere, pero… pero… pero si se pone sobre la mesa un solo tiro, una sola bomba o un solo muerto… para mí, … repito,… para mí, habrían perdido toda justificación, toda decencia y toda la razón que pudiesen haber tenido…
Y hay que reconocer que están afilando muy mucho sus cuchillos… ¡Mala perspectiva tienen las cosas, muy mala! … Confío en que mis temores no sean justificados. ¿Qué opinan ustedes?
Conclusiones.
Va siendo tiempo de acabar, ya les ha dado bastante el tostón. Quiero clausurar este post mencionando el concepto de “hacer despertar las conciencias”. Afirmaba en la sentencia del prólogo del artículo que China debe intentar reinar. Occidente se había dormido en los laureles del poder, pero, gracias al resurgimiento de una potencia tan deslumbrante y que nos ha desestabilizado, nos hemos dado cuenta de que nuestra posición peligra. Está en nuestras manos tratar de impedirles alcanzar su meta y trabajar para consolidar los pilares que nos sostienen, pues se están resquebrajando a pasos agigantados. ¿Entienden ahora el porqué de mis sentencia inicial? Está siendo sido útil cual «mosca cojonera» para que de una vez despertemos del letargo en el que estábamos sumidos y tomemos acciones al respecto. ¡Nos ha servido para reaccionar! … ¡Nos está sirviendo! ¿Dará resultado a estas alturas?… ¡Quien sabe!
¿Me gusta? NO. ¿Nostalgia de un pasado glorioso? No, ¡puro egoísmo cultural! Pero claramente China tiene derecho a “opinar”… y está opinando… contundentemente, a mi juicio!!! ¡Ah!, y no se olviden de las actitudes del “AMIGO” americano. ¡Entiendan la ironía! ¡Adalid de la libertad! … también de “su” libertad – como están demostrando últimamente -. Disculpen que me esboce una sonrisa burlona pensando en esa «amistad interesada», es tema para otro artículo.
Me despido sin más confiando en haberles hecho reflexionar. El asunto es serio!!!
Un saludo, Damas y Caballeros.
P.d.: Si me permiten la sugerencia lean el artículo de índole filosófica que escribí en mi blog hermano sobre el «reinado de Occidente«. Por último, déjenme su opinión con un mensaje pulsando sobre el título de este artículo y luego bajando hasta la sección de comentarios.
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